Regresar al mundo de Zootrópolis
Antes de pensar en lo que hará la secuela, conviene volver al mundo de la primera película. Zootrópolis es una ciudad moderna y enorme construida por mamíferos para mamíferos. Tiene trenes de alta velocidad, rascacielos brillantes y distritos climáticos muy marcados: la helada Tundratown, el tropical Distrito Lluvioso, el caluroso y glamuroso Sahara Square, el campestre Bunnyburrow en las afueras y la diminuta Little Rodentia, diseñada para roedores.
En la superficie, Zootrópolis es una historia de éxito multicultural. Depredadores y presas conviven, el lema oficial repite que “cualquiera puede ser lo que quiera” y los niños crecen soñando con ser policías, estrellas del pop o emprendedores sin importar su especie. Ese ideal es real para personajes como Judy Hopps, pero también es una marca. Debajo de todo, los viejos miedos siguen influyendo en quién tiene poder, a quién se toma en serio y quién queda discretamente relegado a los márgenes.
Esta tensión entre la utopía anunciada y la realidad complicada es la columna vertebral de la primera película y casi seguro será la base emocional sobre la que se apoye Zootopia 2.
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Judy Hopps: de Bunnyburrow al Departamento de Policía
Judy Hopps es el centro emocional de Zootrópolis. Crece en Bunnyburrow, rodeada de miles de hermanos y de unos padres que consideran que la opción más segura y razonable es dedicarse a la agricultura de zanahorias. Desde el principio se niega a aceptar esa vida. Quiere ser policía en Zootrópolis a pesar de ser pequeña, suave y presa.
Su camino hacia el departamento de policía empieza cuesta arriba. La academia policial la lleva al límite físico, pero ella se adapta, entrena más duro y se gradúa como la mejor de su promoción. La celebración dura poco. Al llegar a la comisaría central, el jefe Bogo la trata como un gesto de relaciones públicas y no como una agente de verdad, y la manda a poner multas de estacionamiento.
Esa humillación es importante. El optimismo de Judy no es ingenuo porque nunca le haya pasado nada malo. Es ingenuo porque todavía cree que las instituciones recompensan de forma automática el esfuerzo y el mérito. Zootopia 2 probablemente se construirá sobre una versión de Judy que ya ha visto cómo esa creencia se tambalea y que ha aprendido a cuestionar sus propios supuestos.
Nick Wilde: estereotipos convertidos en armadura
Nick Wilde es casi lo opuesto de Judy en todo, y justo por eso su relación funciona. Es un zorro que crece escuchando que los depredadores, y los zorros en particular, siempre serán vistos con desconfianza. Un recuerdo de infancia en el que otros críos de presa le ponen un bozal en una reunión de exploradores le deja una marca permanente. Su respuesta es amarga y muy calculada. Si el mundo insiste en verlo como un animal astuto y poco confiable, se convierte en el mejor timador de la ciudad.
Cuando Judy lo conoce, Nick dirige una estafa de polos helados y vive de explotar vacíos legales del sistema. Usa el encanto y la rapidez mental para sobrevivir, pero no parece creer en nada que vaya más allá del siguiente truco. Sin embargo, debajo de ese personaje hay alguien que todavía desea, aunque no lo admita, ser aceptado tal como es.
Una parte importante de la primera película muestra cómo tanto Judy como Nick se equivocan sobre el otro y sobre sí mismos. Judy da por hecho, aunque sea de forma sutil, que los depredadores son peligrosos. Nick da por hecho que toda figura de autoridad está en su contra. Los dos tienen que romper esos hábitos. Zootopia 2 seguramente pondrá a prueba hasta qué punto ese crecimiento es sólido ahora que trabajan dentro de la misma institución que antes los excluía.
La trama que sí necesitas recordar
La primera película arranca de verdad cuando Judy se ofrece voluntaria para resolver un caso de un mamífero desaparecido. Un nutria local, Emmitt Otterton, ha desaparecido y casi no hay pistas. Judy tiene cuarenta y ocho horas para resolver el caso o renunciar. Acepta mucho más de lo que puede manejar y arrastra a Nick a la investigación amenazando con denunciar su fraude fiscal.
Su investigación se amplía muy rápido. Descubren que varios depredadores de la ciudad se han vuelto “salvajes” y han atacado a otros sin previo aviso. Estos depredadores acaban escondidos en una instalación secreta por órdenes del alcalde Lionheart, que asegura que intenta estudiar y curar la condición. La ciudad, al enterarse solo de que los depredadores se han vuelto violentos, se hunde en el prejuicio y el miedo. Los depredadores pierden trabajos, la confianza social se derrumba y los viejos estereotipos resurgen de un día para otro.
El gran giro es que nada de esto tiene que ver con la biología de los depredadores. Han sido envenenados con un suero derivado de una planta llamada “night howler”. Cualquier mamífero que la ingiera puede volverse agresivo y feral. La mente maestra detrás de los ataques es la vicealcaldesa Dawn Bellwether, una oveja que guarda resentimiento hacia el poder histórico de los depredadores y que usa el miedo para empujar a las presas al control político permanente.
Judy y Nick desenmascaran a Bellwether tendiéndole una trampa para que confiese y grabando sus palabras. Los depredadores son curados, Bellwether es arrestada y el relato público cambia de la genética al engaño y la manipulación. Meses después, Nick se gradúa en la academia de policía y se une a Judy como agente de pleno derecho. Se marchan juntos en el coche patrulla como compañeros consolidados con una historia compartida.
Para la secuela, ese final importa más que cualquier escena concreta de persecución o gag secundario. La ciudad ha vivido un pánico moral alimentado por información falsa. Los villanos han sido expuestos, pero el daño a la confianza pública y a las relaciones personales no desaparece por arte de magia.
Temas: prejuicio, poder y las historias que nos contamos
Zootrópolis sigue en conversación porque no trata su alegoría como un detalle de fondo. Vuelve una y otra vez a algunas ideas clave.
La primera es el prejuicio, tanto en su versión evidente como en la más sutil. Judy crece oyendo que no se puede confiar en los zorros. Lleva spray antizorros y se tensa cuando Nick alza la voz, incluso después de haber trabajado juntos. Nick crece oyendo que los depredadores son peligrosos por naturaleza y transforma eso en una idea más íntima: “nadie me aceptará nunca, así que para qué intentarlo”. Los dos deben enfrentarse a la forma en que las historias que escucharon de niños todavía guían su comportamiento.
El segundo tema es el poder estructural. Bellwether no solo odia a los depredadores en privado. Usa los recursos del Estado para atacarlos. Los vigila, los envenena y los presenta como monstruos. Después se apoya en el pánico público para impulsar su propia agenda política. La película deja claro que el miedo puede convertirse en herramienta para quienes mandan.
El tercer tema es la brecha entre lo que se vende y lo que existe. Zootrópolis se anuncia como una ciudad perfecta donde todos pueden perseguir sus sueños. En la práctica, Judy es relegada, Nick es estereotipado y grupos enteros son tratados como más sospechosos o menos capaces. La secuela no funciona si esperas que la ciudad haya arreglado todo eso como por arte de magia. Lo más probable es que arranque con una sociedad que sigue intentando, y a veces fallando, estar a la altura de su propio lema.
Personajes secundarios que conviene tener presentes
Zootrópolis tiene un reparto amplio, pero solo unos cuantos secundarios son realmente importantes para refrescar.
El jefe Bogo es el búfalo que dirige el departamento de policía. Al principio encarna el escepticismo institucional. Ve a Judy como un problema y la relega a las multas de tráfico. Con el tiempo, se ve obligado a reconocer que es una agente eficaz y empieza a tratarla con más respeto. Su cambio representa una evolución lenta y reacia de la institución, no una epifanía instantánea.
Clawhauser es el guepardo recepcionista y el corazón de la comisaría. Es entusiasta, fanático de Gazelle y lo opuesto al estereotipo del depredador atlético. Se convierte en símbolo de cómo el miedo público puede dañar a inocentes cuando lo apartan temporalmente de la recepción durante el pánico hacia los depredadores.
Mr. Big es el diminuto jefe mafioso, un musarañita ártico que controla una operación al estilo de la mafia en Tundratown. Sus escenas son sobre todo cómicas, pero añaden textura a la ciudad y muestran otro tipo de estructura de poder que convive con la oficial.
Gazelle es la estrella del pop cuya música está en todas partes. Su canción “Try Everything” suena cuando Judy llega a la ciudad y al final de la película. Es un símbolo de la cultura global y aspiracional de Zootrópolis y también del poder de los medios cuando usa su plataforma para pedir unidad en lugar de división.
No hace falta memorizar a todos los secundarios, pero recordar a estos ayuda a que algunos guiños y bromas de la secuela funcionen mejor.
Lo que aporta Zootopia+
Zootopia+ es un conjunto de cortos que regresan a la ciudad y se centran en personajes secundarios mientras los hechos de la película principal ocurren de fondo. Se ve la boda de Fru Fru, las fantasías musicales de Duke Weaselton, la vida de fan de Clawhauser y otras pequeñas historias.
Los cortos no introducen grandes giros argumentales que sean imprescindibles para entender Zootopia 2. Su valor está en la textura. Muestran cómo se siente el día a día en Zootrópolis. Dejan claro que la ciudad alberga dramas románticos, pequeños delitos, obsesiones de fans e historias familiares que no tienen nada que ver con conspiraciones que ponen en riesgo el mundo entero.
Si tienes tiempo antes de la secuela, ver algunos episodios de Zootopia+ es una buena forma de volver a acostumbrarte al humor, al ritmo y al estilo visual. Si vas justo de tiempo, puedes saltártelos y centrarte en recordar la película principal.
Dónde es probable que arranque Zootopia 2
Sin entrar en detalles concretos de la trama, se pueden hacer algunas suposiciones seguras sobre el punto de partida de Zootopia 2.
Lo primero es que Judy y Nick ya son compañeros dentro del departamento de policía. Eso no está en duda. La secuela se apoya en la idea de que han pasado tiempo resolviendo casos, conociendo los hábitos del otro y asentando un ritmo de trabajo. Es de esperar más diálogo cargado de ironía, pero también un nivel de confianza más profundo que durante la alianza incómoda de la primera película.
Lo segundo es que la ciudad no parte de cero. El pánico hacia los depredadores, la revelación del plan de Bellwether y el reconocimiento público de que el miedo fue manipulado forman parte del pasado reciente de Zootrópolis. Algunos ciudadanos habrán aprendido de eso. Otros seguirán guardando resentimientos o sospechas silenciosas. La secuela tiene mucho terreno para explorar cómo son de verdad la reparación y la reforma a largo plazo.
Lo tercero es que la primera película ya mostró que incluso personajes bien intencionados pueden herir a otros cuando actúan desde prejuicios no examinados. Zootopia 2 tiene la oportunidad de lanzar nuevas preguntas sobre quién sigue excluido, quién nunca estuvo representado en ese “cualquiera puede ser lo que quiera” y qué ocurre cuando esos grupos finalmente exigen ser reconocidos.
Un pequeño chequeo mental antes de ir al cine
Si quieres una forma sencilla de saber si estás listo para Zootopia 2, puedes hacer un pequeño repaso mental.
¿Puedes explicar cómo Judy Hopps pasó de Bunnyburrow a las multas de estacionamiento y de ahí al trabajo de investigación real en la policía? ¿Recuerdas por qué Nick Wilde dejó de confiar en las instituciones y cómo la disculpa de Judy le ayudó a empezar a cambiar esa visión? ¿Puedes resumir qué son los “night howlers” y cómo los utilizó Bellwether para presentar a los depredadores como peligrosos por naturaleza? ¿Tienes presente que Zootrópolis disfruta tratando temas de prejuicio, poder estructural y distancia entre los ideales y la realidad, mientras mantiene un ritmo de chistes y gags visuales bastante alto?
Si esas piezas están claras, vas bien. La secuela te dará personajes nuevos, escenas nuevas y un nuevo caso que seguir, pero se apoyará en todo esto. No vuelves solo por otra ronda de chistes con animales. Regresas a una ciudad que todavía intenta decidir qué tipo de lugar quiere ser y a dos compañeros que siguen aprendiendo lo que implica verse de verdad más allá de los papeles que el mundo les asignó.
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